Transformá tu rutina de skincare: DOBLE LIMPIEZA!

Sabemos que hay dos pasos fundamentales en cualquier rutina de belleza y es skincare que son los más importantes y los menos respetados: La limpieza facial y el Protector Solar. Los dos son ignorados por el mismo motivo normalmente: la mayoría no cree que sean necesario. “Me lavo la cara si usé maquillaje”, “Me pongo protector en verano cuando voy a la playa”
Si tan solo entendieran que estos dos pasos logran más que cualquier producto de skincare!
El protector solar es y será el mejor antiage, además de protegernos del potencial riesgo de cáncer de piel (como si fuese un detalle menor), nos protege de TODOS los efectos nocivos del sol en nuestra piel como: deshidratación, eritema, sensibilización y dilatación de capilares, manchas, flacidez…y más! (Pueden encontrar más en este vivo: )
La limpieza facial mantiene la piel libre de impurezas, retira cualquier resto de maquillaje, protector solar, u otros productos para permeabilizar la piel y que la rutina diaria sea más efectiva! Por supuesto hay que saber elegir aquellos productos adecuados para nuestra piel.


La mejor limpieza facial: la doble!

Pero hoy vamos a hablar particularmente de algo que probablemente has escuchado y quizás, como muchos más, tengas dudas al respecto: LA DOBLE LIMPIEZA!

La doble limpieza, tal como suena, se trata de una limpieza facial en 2 pasos; el origen de esta práctica está en los rituales de belleza coreana. Aunque encontrarás que se recomienda especialmente para la limpieza nocturna se puede aplicar tanto de noche como de día y cuando expliquemos cada paso entenderás porqué.


El paso 1: Aceite limpiador

El primer paso es un limpiador de base oleosa, puede ser un aceite o un bálsamo (evitá los derivados del petróleo que son altamente oclusivos). Pero aceite no significa tampoco cualquier aceite… hablamos de fórmulas específicas que pueden contener aceite de jojoba, argán, macademia, semillas de girasol…

El aceite, lípido, va a atraer a otros residuos lipídicos en la piel como lo son el sebo natural, los restos de maquillaje y protector solar, por ejemplo. Va a permitir remover estos elementos en profundidad sin necesidad de un sulfato, jabón, tensioactivo u otro elemento tradicional de limpieza que puede irritar tu piel! Y va a generar una barrera protectora para que el segundo paso tampoco deje tu piel tirante o sensibilizada. Por otro lado el aceite desarmará cualquier fórmula de maquillaje sin un roce excesivo. Unas gotas son más que suficiente para distribuir en todo el rostro, masajear y aclarar con agua templada y piel lista para el paso 2.

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El paso 2: un limpiador de base acuosa (probablemente el que ya tenés)

Este limpiador puede ser en gel, espuma, o líquido…es el que probablemente ya tenés en tu rutina o podés conseguir fácilmente. Acá podés incorporar fórmulas con hidratantantes, descongestivos, astringentes…es donde podés acceder a otros activos cosméticos compatibles con tu piel. Este paso termina de retirar los restos del paso 1, más el resto de sudor o microorganismos, contaminantes, etc…pero la diferencia que notarás es que, cuando lo combinás con el paso previo, el resultado es otro! La piel se sentirá no solo limpia, sino flexible, hidratada, suave y luminosa!

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Por qué funciona?

Momento #beautynerd: Recordemos rápidamente que sobre la superficie de la piel encontramos el manto ácido o manto protector hidro-lipídico (MPHL). Este mando cuenta con una capa emulsionada de agua y aceite…agua del sudor y los resultados de la renovación celular, y aceite del sebo y parte de la matriz lipídica natural. En esta emulsión el agua permite “derretir” el sebo para que sea fluido y cubra la piel y el sebo evita que el agua se evapore manteniendo la superficie hidratada. AMBOS agua y aceite, son fundamentales para mantener el equilibrio y proteger la piel de microorganismos y agresiones externas.

Entonces cuando te digo que los pasos de la doble limpieza son un limpiador de base oleosa y uno de base acuosa…tiene sentido no? Los dos se complementan para limpiar en profundidad sin “desnudar” a la piel de dos fases que son fundamentales. La lógica de la limpieza tradicional siempre fue: eliminemos el sebo y todos los lípidos…y de ahí los limpiadores tan abrasivos, que seca la piel y la sensibilizan: le están quitando parte de la protección natural y necesaria.

La doble limpieza asegura una higiene profunda de lo que NO QUEREMOS sin desnudar a la piel de lo QUE NECESITAMOS! Colabora de esta manera a mantener el equilibrio natural de la piel que es el que permite protegerla, mantenerla hidratada y flexible!

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